A usted lo veo
tempranito en la mañana
montado en su caballo
galopando la distancia
para llegar al trabajo.
Yo también voy al trabajo
temprano en la mañana
y desde el habitáculo frío
lo miro y me admiro:
Usted y su caballo.
Aminoro la marcha
bajo el vidrio de la ventana
resonar de cascos en la banquina
el resoplido fuerte repica
vapor enciende en la escarcha.
A nuestras espaldas, el sol,
una esfera de fuego
del horizonte se levanta
iluminando el alba
entre sonidos camperos resalta.
Y la sangre se me agita
se me remueve la entraña
descubrir que en estos tiempos
el hombre de a caballo
va a ganarse la vida.
Tempranito en la mañana
a Usted siempre lo veo
y entre resoplidos, cascos . . . galope lento
la raíz prístina celebro
hombre de a caballo, gloriosa estampa.
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